Negrito, con leche o marrón, se bebe la nostalgia de Caracas por el Gran Café

En el ocaso de una ciudad  que se niega a desaparecer, como Ave Fenix vuelven recuerdos de lugares.  Pocos caraqueños conocen el nombre de la calle del bulevar de Sabana Grande donde está ubicado el Grand Café, pero sí utilizan su nombre como referencia para un punto de encuentro, una tertulia o para dar una dirección en la ciudad

Cuéntame:

La noche caraqueña que extrañamos, bulevar de Sabana Grande, Gran Café, 1981
La noche caraqueña que extrañamos, bulevar de Sabana Grande, Gran Café, 1981

El Grand Café (en los años 60 perdió la “d”) era nuestro emulo al Deux Magots de París, pero sin turistas porque Caracas nunca ha sido ciudad de turisteo, en sus mesas bajo la luna y las estrellas se reunía todo tipo de gente: sifrinos,  bohemios, ultrosos, poetas… y se podían quedar hablando de lo humano y de lo divino, hasta la madrugada, amenizados por algún guitarrista versionando a Dylan o a los Beatles a cambio de unas monedas o de una cerveza.

Sin duda alguna, Papillon quedará marcado en la historia local al inaugurar, en 1958, un local que aún se encuentra activo y que se llama 'El Grand Café', en pleno bulevar de Sabana Grande, centro geográfico de la ciudad de Caracas.
Sin duda alguna, Papillon quedará marcado en la historia local al inaugurar, en 1958, un local que aún se encuentra activo y que se llama ‘El Grand Café’, en pleno bulevar de Sabana Grande, centro geográfico de la ciudad de Caracas. En la gráfica, el controversial francés en muy buena compañía disfruta de su obra

Con  más de medio siglo a cuesta y después de sobrevivir a muchos contratiempos, como la construcción de un bulevar, la invasión de la economía informal (buhonería) y una nueva rehabilitación, el Gran Café sigue siendo el sitio predilecto en el recuerdo de muchos caraqueños.

Calle Real del pueblito Sabana Grande, 1910
Calle Real del pueblito Sabana Grande, 1910

Los llamados  “Decanos del Gran Café, visitan este lugar desde que existía la Calle Real de Sabana Grande.

En sus comienzo sillas y mezas permitían una panorámica vista de la Calle Real de Sabana Grande, donde con unas monedas en los parquímetros se permitía aparcar pegado a las aceras
En sus comienzo sillas y mezas permitían una panorámica vista de la Calle Real de Sabana Grande, donde con unas monedas en los parquímetros se permitía aparcar pegado a las aceras

Recuerdan las mesas  ubicadas  frente al restaurante, para ver pasar los carros que iban  hacía Chacaito.

La Calle Real de Sabana Grande, 1966
La Calle Real de Sabana Grande, 1966

Ellos han pasado por todas las etapas del Gran Café. Vieron cómo se construyó el bulevar desde esa esquina y aún algunos de ellos permanecen ahí. Esperanzados, que luego de tantos cambios, algún día  volvamos a tener el Gran Café de antes.

Una vez construido el bulevar, los encuentros en el Gran Café se convirtieron en uno de los punto de referencia para los caraqueños
Una vez construido el bulevar, los encuentros en el Gran Café se convirtieron en uno de los punto de referencia para los caraqueños

Este sitio de Caracas ha sido el punto del encuentro de periodistas, políticos, escritores y pintores de la ciudad. Pascual Navarro se sentaba en la esquina del Gran Café a pintar sus cuadros.

Mucha historia ha pasado hasta la actualidad. Luego de un tiempo, el Gran Café continuó sin Papillon (tenía tatuado en el pecho una mariposa). Buen vividor pero mal comerciante, el negocio fracasó por lo que lo vendió a un par de italianos, quienes también se vieron en la necesidad de dejarlo más adelante en manos de unos portugueses, que lo han mantenido en tradición familiar desde hace más de 40 años que se sepa hasta el día de hoy
Mucha historia ha pasado hasta la actualidad. Luego de un tiempo, el Gran Café continuó sin Papillon (tenía tatuado en el pecho una mariposa). Buen vividor pero mal comerciante, el negocio fracasó por lo que lo vendió a un par de italianos, quienes también se vieron en la necesidad de dejarlo más adelante en manos de unos portugueses, que lo han mantenido en tradición familiar desde hace más de 40 años, que se sepa, hasta el día de hoy

“Esto era lo máximo ¿Quién no entró aquí a tomar café?”, dice orgulloso  uno de los Decanos del Gran Café: “Desde Perón hasta Pérez Jiménez; de Renny Ottolina a Christian Dior, todos se sentaron en aquellas sillas de aluminio. Escritores como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

Calle Real de Sabana Grande, antes de la construcción del bulevar y el Metro de Caracas
Calle Real de Sabana Grande, antes de la construcción del bulevar y el Metro de Caracas

Los venezolanos Francisco Massiani, Oswaldo Trejo, William Niño, Adriano González León, Luis Pastori y Manuel Caballero de la extinta cofradía política República del Este, frecuentaban el lugar.“Aquí venían Los chicos de La Campiña a tocar y pedir plata en el año 80: Yordano, Franco de Vita e Ilan Chester”.

La quinta Cristal, ubicada en la Calle real de Sabana Grande, fue adquirida por Henri Charrière, quien se hizo mundialmente famoso como 'Papillon', para abrir allí el Grand Café
La quinta Cristal, ubicada en la Calle real de Sabana Grande, fue adquirida por Henri Charrière, quien se hizo mundialmente famoso como ‘Papillon’, para abrir allí el Grand Café

A raíz del proyecto de rehabilitación ejecutado por Pdvsa La Estancia en el bulevar, el Gran Café volvió a ser el punto de discusión y se convirtió en el tema más sensible de los trabajos entre los arquitectos que tuvieron a su cargo el proyecto. Mientras que para sus propietarios, asiduos visitantes y Caracas significó una nueva pérdida.

Pese a que los propietarios habían sido advertidos de que las pérgolas serían desmanteladas como parte de los trabajos, los contratistas de Pdvsa-La Estancia se presentaron con equipos de demolición y las destruyeron
Las pérgolas  fueron eliminadas  como parte de los trabajos de Pdvsa-La Estancia

Uno de los cambios que planteó el proyecto en el bulevar fue la eliminación de los obstáculos que había desde la calle Villaflor hasta la calle Las Acacias. Y en este tramo está ubicado el Gran Café, entre las calles Pascual Navarro y San Antonio, cuyo plato fuerte siempre fue  la atención de las mesas fuera del local en un espacio techado con unas pérgolas, lo cual formó parte de un novedoso loock arquitectónico que ejecutaron en 1996, al estilo Op Art, semejante al utilizado en Europa y que le daban un aire de café bohemio.

Parroquia El Recreo, Gran Cafe, bulevar Sabana Grande.,Foto: Fernando Campos
Parroquia El Recreo, Gran Café, bulevar Sabana Grande

Pese a que los propietarios habían sido advertidos de que las pérgolas serían desmanteladas como parte de los trabajos, los contratistas de Pdvsa-La Estancia se presentaron con equipos de demolición y las destruyeron, cuando el acuerdo había sido que las desmontarían y se las entregarían al café.

Entre las últimas medidas tomadas por el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, ordenaron a los comercios a quitar sus vallas o marquesinas con sus nombres y las sombrillas que había tratado de conservar el Gran Café
Entre las últimas medidas tomadas por el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, ordenaron a los comercios a quitar sus vallas o marquesinas con sus nombres y las sombrillas que había tratado de conservar el Gran Café

El bohemio lugar tuvo que adecuarse a las exigencias del proyecto y colocar mesas sólo en los laterales del negocio de manera de mantener en algo la tradición y seguir operando desde la barra y en las mesas del interior del local, lo cual se redujo a sólo 10 mesas.

elnegrito-copia

Pasar al lado del Gran Café es imposible no recordar la ciudad que alguna vez fuimos y la triste ciudad en la que nos hemos convertido.

En 1946, un francés llamado Enrique, no Henri ni Papillon (mariposa por un tatuaje en el pecho), llega a Caracas luego de un año de vivir en libertad condicional en un pueblo minero del sur del país llamado El Callao, a más de 835 kilómetros de la ciudad la capital de Venezuela. Se convierte en el "caballero de la noche" y antes del Grand Café fundó un restaurante de carnes bautizado 'Mi vaca y yo', instalado en el municipio Baruta, colindante con Caracas. Pero vendió el restaurante "harto de los steak fritos", contará él mismo en la segunda parte de sus memorias
En 1946, un francés llamado Enrique, no Henri ni Papillon (mariposa por un tatuaje en el pecho), llega a Caracas luego de un año de vivir en libertad condicional en un pueblo minero del sur del país llamado El Callao, a más de 835 kilómetros de la ciudad la capital de Venezuela. Se convierte en el “caballero de la noche” y antes del Grand Café fundó un restaurante de carnes bautizado ‘Mi vaca y yo’, instalado en el municipio Baruta, colindante con Caracas. Pero vendió el restaurante “harto de los steak fritos”, contará él mismo en la segunda parte de sus memorias
Anuncios

Un comentario sobre “Negrito, con leche o marrón, se bebe la nostalgia de Caracas por el Gran Café

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s