María Lionza: La leyenda de Yaracuy que se vino a Caracas

 El culto a María Lionza cobró una gran fuerza en Caracas durante la década  de los años 50 del siglo XX. Por alguna razón, promesa o creencia durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, su gobierno solicitó al escultor caraqueño Alejandro Colina hacer una escultura que sirviera como pebetero para los III Juegos Deportivos Bolivarianos de 1951. Se desconoce quien dio el consentimiento o la orden de que fuera la legendaria María Lionza la figura a esculpir

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Mucho se ha escrito, hablado y especulado en torno a la misteriosa figura de María Lionza y su llegada a la capital. Así mismo hay mucha tela que cortar en torno  a su ubicación dentro del campo filosófico, religioso o mágico religioso de su figura en las creencias de los caraqueños.

Tres gigantescas obras olímpicas se terminaron de construir para el mes de noviembre: el estadio deportivo, el estadio de base-ball, acogerán fácilmente a cuarenta mil personas. Las canchas oficiales del tennis, en la Ciudad Universitaria. Así la Ciudad Universitaria tuvo un bautismo juvenil de sanos entusiasmos. En la fotografía apreciamos el acto de inauguración de aquellos juegos Bolivarianos de 1951
Tres gigantescas obras olímpicas se terminaron de construir para el mes de noviembre: el estadio deportivo, el estadio de base-ball, para cuarenta mil personas y las canchas oficiales del tennis, en la Ciudad Universitaria. Así la Ciudad Universitaria tuvo un bautismo juvenil de sanos entusiasmos. En la fotografía apreciamos el acto de inauguración de aquellos juegos Bolivarianos en diciembre de 1951 en el estadio universitario

El culto a María Lionza cobró una gran fuerza en la década de los años 50 del siglo XX, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, quien, según algunas versiones, solicitó personalmente al escultor caraqueño Alejandro Colina hacer una escultura que sirviera como pebetero para los III Juegos Deportivos Bolivarianos de 1951 a realizarse en Caracas.

Inédita imagen de la obra de Alejandro Colina - María Lionza- 1952. Fue tomada por el Ornitólogo norteamericano Alexander Wetmore durante los días que estuvo en Caracas donde se realizaba la III Conferencia de la Unión Internacional de Protectores de la Naturaleza desde el 31 de Agosto al 13 de Septiembre,Monumento a Maria Lionza Recordemos que esta obra fue ordenada a construir para los III Juegos Deportivos Bolivarianos (1951) donde María Lionza sirvió de pebetero para el encendido de la llama que dio inicio al evento.
Inédita imagen de la obra de Alejandro Colina – María Lionza- 1952. Fue tomada por el Ornitólogo norteamericano Alexander Wetmore durante los días que estuvo en Caracas donde se realizaba la III Conferencia de la Unión Internacional de Protectores de la Naturaleza desde el 31 de Agosto al 13 de Septiembre,Monumento a Maria Lionza Recordemos que esta obra fue ordenada a construir para los III Juegos Deportivos Bolivarianos (1951) donde María Lionza sirvió de pebetero para el encendido de la llama que dio inicio al evento.

Colina utilizó como materiales cemento, granito, arena y óxido compactado con agua. Las piezas fueron vaciadas en moldes que luego unió y reforzó con armazón de acero.

Paradójicamente, esa figura que Colina moldeó en sus talleres de Hornos de Cal en San Agustín del Sur pasaría a inmortalizar la iconografía del culto Marialioncero, a tal punto, que su popularidad  la convirtió en la obra más conocida del maestro.

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La creación fue ubicada al lado del puente entre los estadios de la Ciudad Universitaria en 1951.

Posteriormente,  en 1964, Colina reemplazó la vasija que sostenía la Diosa por el hueso sacro de la pelvis femenina y la reubicó a 100 metros de su sitio original, en la isla que separa los dos canales de la autopista Francisco Fajardo (lugar donde fue instalada una réplica en 2005).

María Lionza es considerada un ícono cultural de Venezuela. Es la figura central del llamado espiritismo Marialioncero, culto en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas; y que ha absorbido elementos de la religión yoruba y elementos místicos y teológicos de otras culturas.

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Sin duda alguna esta escultura de Maria Lionza que a lo largo de los años muchos han observado al pasar por la autopista Francisco Fajardo, contribuyó también ha inmortalizar el culto a la Reina de Sorte.

Colina realizó numerosos Monumentos públicos, algunos son: Cacique Manaure, Coro, Edo. Falcón; Conjuro de Caricuao, Caricuao, Caracas (1968); El piache Yarijú, Colegio de Médicos del Estado Carabobo, Valencia; Indio Chacao, Plaza Chacao, Caracas; Indio de Tacarigua, Plaza El Indio, Valencia, Edo. Carabobo (1942); Indio Tiuna, Plaza Tiuna, Los Rosales, Caracas (1948-49); Indio Yaracuy, San Felipe, Edo. Yaracuy; María Lionza sobre la danta (1951),
!964. Alejandro Colina Viera nació en Caracas, el 8 de febrero de 1901. Hijo de Alejandro Colina y Herminia Viera. Nieto del caudillo militar falconiano León Colina (1829-1895). Alejandro Colina, luego de una prolífera producción escultórica falleció en su Caracas natal, el 23 de octubre de 1976.

Dicha escultura fue realizada por Alejandro Colina en el año 1951, dándole vida en la ciudad de Caracas al mito de los indígenas del estado Yaracuy, poniéndolo en boca de muchos que ante la presencia de esa hermosa mujer desnuda y cabalgando sobre una Danta que pisa una serpiente, se adentrarían más en el misticismo que envolvía la vida de Maria Lionza.

Juan Alejandro de Jesús Colina Viera, primogénito de una hija de emigrantes Canarios y un litoralense, nació el 8 de febrero de 1901 en la casa N°88 ubicada de Paraíso a Poleo en la prestigiosa parroquia Altagracia en Caracas.
1950. Juan Alejandro de Jesús Colina Viera, primogénito de una hija de emigrantes Canarios y un litoralense, nació el 8 de febrero de 1901 en la casa N°88 ubicada de Paraíso a Poleo en la prestigiosa parroquia Altagracia en Caracas.

Maria Lionza que con sus brazos extendidos al cielo, sostiene una pelvis de mujer, simbolizando la fecundidad, tema al cual toda la obra le hace honor.

La “Reina Madre” de la naturaleza, icono de la identidad venezolana, es hoy, uno de los símbolos del sincretismo religioso y social más importante que ha ocurrido en Venezuela. Es un culto pagano, tolerante y practicado en todos los estratos de la sociedad venezolana.
Con los brazos en alto, María Lionza sostiene con ambas mano el hueso sacro o región pelviana, como un símbolo de maternidad. Observánse en las muñecas los grilletes que las aprisionan pero sin que las ate la cadena, simbolizando la libertad de su raza

La escultura fue moldeada en los talleres del maestro Alejandro Colina en Hornos de Cal, San Agustín del Sur, Caracas y posteriormente colocada en la autopista, pasando esta a ser una de sus obras mas conocidas y un icono del culto marialioncero.

El vigor impartido a María Lionza por el escultor, dan una sensación de suprema resistencia y valor ante el dolor físico de la maternidad. Hay concentración de fuerza y en sus pechos son una resolución tajante de entrega materna
El vigor impartido a María Lionza por el escultor, dan una sensación de suprema resistencia y valor ante el dolor físico de la maternidad. Hay concentración de fuerza y en sus pechos son una resolución tajante de entrega materna

La escultura fue puesta al lado del puente entre los estadios de la Ciudad Universitaria en 1951. Luego en 1964, Colina reemplazó la vasija que sostenía la Diosa por el hueso sacro de la pelvis femenina y la reubicó a 100 metros de su sitio original, en la isla que separa los dos canales de la autopista Francisco Fajardo (lugar donde fue instalada una réplica en 2005).

Sobre la danta (paquidermo de extraordinaria resistencia física) cabalga la Reina en sus demonios. El animal es expresión de fuerza y virilidad
Sobre la danta (paquidermo de extraordinaria resistencia física) cabalga la Reina en sus demonios. El animal es expresión de fuerza y virilidad

¿Quién es María Lionza?

Un ser o un símbolo rodeado de las más raras y enigmáticas leyendas. Sobre su origen, la versión que más fuerzas ha cobrado es la que fue india caquetía, dotada de gran belleza y extraordinarias  facultades mediúmnicas.

En en el siglo XV, los indígenas que habitaban lo que hoy se conoce como el estado Yaracuy, veneraban a Yara, Diosa de la naturaleza y del amor. De hecho, según algunos lingüistas, el vocablo Yaracuy significa “lugar de Yara”.

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Los indígenas describían a Yara, como una mujer de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas. Su olor era como el de las orquídeas, su sonrisa era dulce y melancólica, de cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas.

Cuenta la leyenda, que Yara quien era una hermosa princesa indígena, fue raptada por una enorme culebra dueña de las lagunas y los ríos, que se enamoró de ella. Enterados los espíritus de la montaña de lo hecho por la culebra, decidieron castigarla haciendo que se hinchara hasta que reventara y muriera. Tras esto, eligieron a Yara como dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor.

El mito de Yara sobrevivió a la conquista española, aunque sufrió algunas modificaciones. En este sentido, Yara fue cubierta por la religión católica con el manto de la virgen cristiana y tomó el nombre de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar. Sin embargo, con el paso del tiempo, sería conocida como María de la Onza, o sea, María Lionza.

Practicaba un rito que data más allá de la época de la conquista y actuaba sacerdotisa. Hija del cacique se su tribu, poseía un nombre indígena que por circunstancias le fue cambiado al de María por los conquistadores, contra quiénes luchó desesperadamente en defensa de su raza y en consecuencia fue tildada de loca y bruja , y hasta perseguida, lo cual motivó su refugio en las montañas de Yaracuy.

Allí recibió a la divinidad, la fortaleza necesaria para continuar su lucha, encontrando esa fuerza creadora en los bosques, los ríos, el sol, en la complexión y fiereza del león, en la tradición de la serpiente, en el silbido del viento, en la suavidad del canto de los pájaros; en la naturaleza misma.

Sorte, sede de sus dominios

Para subir a las montañas de Sorte, Yaracuy, hay que cumplir tradiciones que se remontan a épocas inmemoriales. A la entrada está Juan de Yaracuy, entidad que resguarda los dominios y las fuerzas que allí existen, practicándose ritos solemnes en los cuales se pide permiso para poder continuar el camino.

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Unos 30 metros más adelante, está el río de Don Juan del Yaracuy. Cada médium cumple los ritos de diferentes maneras para pedir permiso (cosa que es Ley) para cruzarlo. Allí en medio del río, los creyentes, descalzos, se lavan la cara, mojan sus cabezas y se despojan, regresando a la orilla para después atravesar definitivamente el río y encaminarse a la montaña.

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Todo se pone en marcha adentrándose en la espesura del monte, hasta llegar a un inmenso árbol  frente a un pórtico dedicado al negro Felipe, fuerza representativa de la esclavitud de los negros en América.

La Cuesta y los Siete Pozos

Más adelante comienza la cuesta. El camino es ancho despejado aunque la inclinación es notable. Al final “El Palacio de María Lionza” y a pocos metros de él hay una caída de agua cristalina, a la cual se le atribuyen como a todas las aguas del lugar, propiedades curativas. En los alrededores existen siete pozos de agua que son sagrados.

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El Palacio

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El palacio de María Lionza no es un palacio como estamos acostumbrados a ver. No es una construcción arquitectónica dotada de lujos y comodidades. Es simplemente una inmensa mole de roca que surge en medio de la intrincada espesura de recios y milenarios árboles que la rodean formando una concavidad, que la fe se encargado de santificar.

El Tabaco

Uno de los aspectos del ritual que más llama la atención al mismo tiempo que está estrechamente relacionado con María Lionza, es la fuma del tabaco.

La devoción, anterior a la invasión española, se centra en el respeto a la naturaleza y en sanación a través de medicina tradicional.

Para los creyentes, especialmente los médiums, el humo del tabaco es una de las más sagradas ofrendas, porque el tabaco, como la espiga del trigo en Palestina, es sagrado.

Con el humo del tabaco se invoca; y la llama así como el chisporrotear al quemarse el tabaco y la conformación que adquiere la ceniza son un modo de expresión o lenguaje producto de la influencia de la Reina.

La invocación y la curación

Por regla sine qua non, los médiums realizan sus evocaciones ( los que actúan de buena fe) llenas de amor hacia todos quienes sufren o padecen material o espiritualmente, elevando sus preces en primer término al Padre Universal (Dios) y posteriormente a la Reina María Lionza para que socorran , curen o resguarden a quienes lo necesitan. Acto seguido se rinde culto a los indios y caciques desde Guaicaipuro hasta Guaicapaca. Se hace un brindis como parte del rito, compuesto de incienso, tabaco y aguardiente; e inmediatamente se inician las curaciones de enfermos por medio de percepciones extrasensoriales y más tarde son atendidos quienes presentan problemas de otra índole.

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Algunos médiums caen en lo que se ha dado en llamar estado de trance  y transmiten mensajes  de fuerzas espirituales. Por último, los creyentes se bañan por separado (hombres o mujeres) en los siete pozos.

El Regreso

Ha llegado el momento de regresar y comienza el descenso de la cuesta cantando el himno a María Lionza y Guaicaipuro. Al llegar nuevamente a la margen del río se realiza otro rito de despedida y agradecimiento.

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De aquí todos al portal de Don Juan de Yaracuy y se pide permiso para salir del dominio de la Reina, dando gracias por la protección brindada.

En junio de 2019, la pieza María Lionza que esculpió el artista venezolano, Alejandro Colina, cumplirá 13 años de resguardada en los talleres de la UCV con una sentencia del TSJ a su favor que avala su regreso al sitio original donde fue ubicada en 1964 mientras que el duplicado que hiciera la Alcaldía de Libertador prosigue en la autopista Francisco Fajardo
En junio de 2019, la pieza María Lionza que esculpió el artista venezolano, Alejandro Colina, cumplirá 13 años de resguardada en los talleres de la UCV con una sentencia del TSJ a su favor que avala su regreso al sitio original donde fue ubicada en 1964 mientras que el duplicado que hiciera la Alcaldía de Libertador prosigue en la autopista Francisco Fajardo

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