¿Qué se encontró en el subsuelo del Teatro Municipal?

¿Quién lo hubiera imaginado? Debajo del Teatro Municipal se hallaron los indicios de que en ese lugar hubo un antiguo retén militar, donde soldados y civiles en siglos pasados derramaron sangre para defender la entrada a la capital, hubo un hospital y también una  ermita con una plaza, una iglesia y hasta los canales de un acueducto colonial que daba agua para beber y bañarse a los caraqueños

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Teatro Antonio Guzmán Blanco, 1885. Actualmente es el Teatro Municipal de Caracas
Teatro Antonio Guzmán Blanco, 1885. Actualmente es el Teatro Municipal de Caracas

Las crónicas sumadas a las huellas encontradas debajo del Teatro Municipal dan fe de estos avatares capitalinos. Y es que la historia es terca. Se empeña en dejar sus restos arriba o abajo y en aflorar tarde o temprano. Es la conclusión a la que llegaron los antropólogos Mario Sanoja e Iraida Vargas, quienes en 1994, con los auspicios de Fundapatrimonio  tuvieron a su cargo la recuperación y análisis de los restos enterrados bajo el Teatro Municipal.

Representación de la Opera
Representación de la Opera “Aida” en el Teatro Municipal de Caracas, 1936

La historia subterránea del Teatro Municipal comenzó cuando un grupo de antropólogos y arquitectos, caminando por las aceras de Caracas, tropezaron con algunos vestigios de una construcción colonial, que sobresalían en las aceras y lograron sobrevivir ante la voraz arremetida de la ingeniería municipal.

nterior del Teatro Municipal. A pesar de la novedad del cinematógrafo y la afición por sus estrellas, los caraqueños continuaban asistiendo a las buenas temporadas de ópera y zarzuela. La sala es la tradicional de los teatros de parís, a comienzos del siglo pasado
Interior del Teatro Municipal. A pesar de la novedad del cinematógrafo y la afición por sus estrellas, los caraqueños continuaban asistiendo a las buenas temporadas de ópera y zarzuela. La sala es la tradicional de los teatros de parís, a comienzos del siglo pasado

El hallazgo de esos restos de canales de agua cercanos a los teatros Ayacucho y Municipal, llevó a los investigadores a pensar que podría tratarse del antiguo acueducto de Caracas, creado hace más de cinco siglos. Y así fue…

Teatro Ayacucho, la Caracas que despertaba a la cultura
Teatro Ayacucho, la Caracas que despertaba a la cultura

Hubo dos grandes canales por donde escurría el agua de aquella Caracas, más parecida a una aldea que a una ciudad aun a mediados del siglo VXIII, poco antes de los por menores de la guerra independentista.

Una corriente bajaba por Caja de Agua, pasaba por Las mercedes, Altagracia, Carmelitas y moría en frente del Teatro Municipal, en una plaza a la que asistía mucha gente a recoger beber agua. Algo que sería en nuestros tiempos una verdadera proeza, cuando no un suicidio, ante la “potabilidad” del preciado líquido de Hidrocapital.

Esquina El Chorro, dos versiones giran en relación con el origen de esta concurrido sitio: La de los Guarapos de Papelón y la de la Toma de Agua
Esquina El Chorro, dos versiones giran en relación con el origen de esta concurrido sitio: La de los Guarapos de Papelón y la de la Toma de Agua

Otra corriente iba por la Esquina El Chorro y desembocaba en una pila de agua donde se reunía el pueblo a beberla. Mientras que los mantuanos o “grandes cacaos” recibías las corrientes de agua en sus haciendas por canales de piedras que vías afluentes desembocaban en sus patios.

Caracas, Caño Amarillo
Caracas, Caño Amarillo

Cuando el Teatro Municipal fue construido a finales del siglo XIX, todavía Caracas era aquella ciudad de techos rojos con temperaturas cercanas a los 10 grados. Una bruma recorría el río Guaire, las estribaciones del Ávila y el amanecer en El Valle. Sólo el sol al salir por Petare, disipaba esa atmósfera y calentaba el tejado rojo salpicado de rocío.

Así se veían los balnearios del Río Guaire en la Caracas de 1892
Así se veían los balnearios del Río Guaire en la Caracas de 1892

En ya más de 5 siglos de historia, los investigadores concluyeron que la primera construcción es esa área fue una Ermita; sobre ella se edificó un hospital, después una Iglesia (la de San Pablo) y finalmente el Teatro Municipal, levantado durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco.

Ermita de San Pablo Ermitaño, pocos años antes de su demolición, lo cual dio paso a la Iglesia de San Pablo
Ermita de San Pablo Ermitaño, pocos años antes de su demolición, lo cual dio paso a la Iglesia de San Pablo

Los constructores del Teatro Municipal, emulando a sus predecesores, demolieron la construcción anterior (la Iglesia) y aprovecharon sus restos como materiales para la edificación del Teatro.

Fachada y Campanario de la Ermita o Templo de San Pablo, construido en 1580 y demolido en 1880. En primer plano se ve la que era la Plaza de San Pablo.
Fachada y Campanario de la Ermita después ampliado y convertido en Iglesia de San Pablo, construido en 1580 y demolido en 1880. En primer plano se ve la que era la Plaza de San Pablo, donde se armó La Sampablera.

Durante esa época y los siglos anteriores no era posible sacar los escombros de las demoliciones, por lo cual los constructores optaban por reciclar materiales en las nuevas obras.

También se hizo frecuente el uso del relleno: un espacio al que se le agregaban diversos materiales de las demoliciones para levantar sobre ellos las nuevas estructuras. El Teatro Municipal se edificó sobre tres metros de relleno, lo cual se ha corregido en distintos trabajos de remodelación.

En la vista panorámica se aprecian: la Iglesia Santa Teresa y el Teatro Municipal, año 1880
En la vista panorámica se aprecian: la Iglesia Santa Teresa y el Teatro Municipal, año 1880

En 1994, los antropólogos, Sanoja y Vargas, hallaron en sus excavaciones en el subsuelo del Teatro Municipal: botones de frac, batutas de directores de orquesta, cerámicas indígenas, mayólicas mexicanas del siglo XVIII, losa del siglo XIX.

Lochas y Puyas
Lochas y Puyas

Monedas también se encontraron en el Municipal. Desde lochas, centavos, monagueros, hasta bolívares de 1926. Pero la más curiosas de las monedas de metal halladas, son las que se denominaban “huevos”, las cuales se utilizaron en Caracas hasta 1870.

Moneda franmentable
Moneda fragmentable

Eran fragmentables porque con ella sus usuarios podían pagar al pulpero arrancando fragmentos de la moneda, pero esa misma moneda no podía usarse en otra tienda, pues había sido identificada anteriormente por cada pulpero, obligando  así a los compradores a gastar el valor de la moneda en una misma tienda.

También se encontraron ventosas usadas por los médicos de antaño para bajar la fiebre; utensilios de todo tipo, cubiertos, medallas. En fin un amasijo de vestigios y tiempos históricos diferentes.

Fachada del Teatro Municipal, 1947. Foto tomada desde el Hotel Majestic
Fachada del Teatro Municipal, 1947. Foto tomada desde el Hotel Majestic

En 1876, el presidente Antonio Guzmán Blanco, decretó la construcción del teatro, cuyo proyecto fue asignado al arquitecto francés Esteban Ricard. En 1877 se paralizó la obra por causas políticas, hasta 1879 se reanudaron los trabajos a cargo del ingeniero Jesús Muñoz Tébar. Se inauguró en enero de 1881, con el nombre de Teatro Guzmán Blanco.

En 1888, durante el gobierno del general Juan Pablo Rojas Paul, el edificio pasó a llamarse Teatro Municipal. En 1900 se cierra el teatro con el fin de hacerle algunas reparaciones y dotarlo de mobiliario.

Desde su inauguración, la programación del teatro estuvo dedicada exclusivamente a la opera, la zarzuela y la música sinfónica, hasta que en el año 1915 sirvió de escenario para una presentación de ballet.

iglesia05Teatro Guzmán Blanco según fotografía del año 1926. Ahora Teatro Municipal. Al frente se ve la estatua del general José Tadeo Monagas.
Teatro Guzmán Blanco según fotografía del año 1926. Ahora Teatro Municipal. Al frente se ve la estatua del general José Tadeo Monagas.

En 1917 se presenta la aclamada bailarina rusa Ana Pavlova.Con motivo de las festividades del centenario de la muerte del Libertador, en 1930 se llevó a cabo una remodelación importante bajo la dirección del ingeniero Ricardo Razetti.

Se hicieron cambios a nivel de entrepisos; se construyó otro sótano con una puerta para dar acceso a las escenografías; se cambió toda la decoración interior; se cambiaron los vidrios de colores de las ventanas por vidrios blancos escarchados; se ampliaron los fosos de orquesta y se diseñó una superficie pictórica para el plafón en papel, por el artista venezolano Suárez Borges.

Teatro Municipal, 1930
Teatro Municipal, 1930

En 1949, debido a la ampliación de la avenida Bolívar y la construcción del Centro Simón Bolívar, el teatro sufrió una mutilación en su cuerpo frontal, por lo cual desparecieron el peristilo semicircular, el vestíbulo original, y la escalera del palco presidencial.

En 1967, en ocasión de celebrarse el cuatricentenario de la fundación de Caracas, el teatro fue remodelado bajo la dirección del ingeniero vial Henry París y la arquitecto Marta Almaral.

Se le hizo una nueva decoración interior, exteriormente se cambiaron todas las puertas y ventanas, además se construyó una nueva balaustrada a su alrededor. Los pisos de mosaico del vestíbulo se cambiaron por losetas de mármol y se suprimieron los palcos del segundo nivel.

Fue declarado Monumento Histórico Nacional el 16 de febrero de 1979.

Teatro Municipal de Caracas, 1948
Teatro Municipal de Caracas, 1948

Es reinaugurado en el año 2011, tras un proceso de rehabilitación integral, para el disfrute del pueblo caraqueño y sus visitantes. Está ubicado en la esquina Reducto a Municipal , avenida Baralt.

Teatro Municipal de Caracas, siglo XXI
Teatro Municipal de Caracas, inicios del siglo XXI
Teatro Municipal de Caracas, vista de palcos y patio
Teatro Municipal de Caracas, vista de palcos y patio

Vista de los palcos, después de su última remodelación en 2011
Vista de los palcos, después de su última remodelación en 2011
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3 comentarios sobre “¿Qué se encontró en el subsuelo del Teatro Municipal?

  1. Que falta hacia una página como esta; el ayer siempre debe tenerse a la mano, para disfrutar de un hoy: sereno, armónico y seguro. Sin conocer el pasado: no hay un verdadero presente.

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